Jr 15, 10. 16-21: Si
vuelves, estarás en mi presencia
Salmo 58:
Dios es mi refugio en el peligro.
Mt 13, 44-46: Vende todas
tus posesiones
La propuesta de Jesús es clara,
quien descubre el valor absoluto del reino debe sacrificarlo todo para poseerlo,
ningún precio será demasiado alto. Descubrir el reino de los cielos es un
feliz aunque exigente sorpresa. Implica de entrada renuncia e inseguridad: el descubridor tiene que despojarse de cuanto lo ata. ‘Vender todo’ para poseerlo,
sin mas seguridad que la de
su fe
en la conveniencia del negocio,
pero la felicidad de la compra resultara incomparable. En
otro momento Jesús ha exigido negarse a si mismo,
tomar la cruz
y seguirlo. Es el camino de la renuncia, del dolor del sacrificio y de la muerte. Pero el proyecto de Jesús no contempla el solo sufrimiento sino más bien como es el camino para entrar
en el reino. Construir el reino implica ciertamente
sufrimientos, despojo, negación propia, pero según las
parábolas de hoy es más bien el trueque
de un goce por otro incomparable mucho
mayor. El buscador de tesoros y el comerciante tenían bienes y recursos, disfrutaban de los créditos de su campo y de sus perlas; gozaban
podríamos decir de la vida tenían una
situación cómoda.
Quienes han encontrado el sentido de sus vidas arriesgándose al cambio y a la novedad del reino, cambian la alegría pasajera y el éxito fortuito por otra manera
de vivir desde las bienaventuranzas. Los discípulos de Jesús
experimentaron esta forma
de vivir, encontraron al
Maestro, y fueron llamados
e invitados a seguirlo su vida se trasformó
cambio radicalmente ahora lo que cuenta
es esta junto
al Maestro, el que dio a sus vidas el verdadero
sentido.
Colaboracion Servicio Biblico
Latinoamericano