Martes 27 de julio
de 2010
Celestino
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Jr 14, 17-22: Recuerda,
Señor, y no rompas tu alianza con nosotros
Salmo: 78: Líbranos,
Señor, por el
honor de tu nombre.
Mt 13,
36-43:
Los echarán al horno
de fuego
En seguida Jesús se queda con sus discípulos y ellos le
piden, que les explique las parábolas. La explicación
de la parábola tiene
lugar en la casa, una
vez más Jesús toma el papel de maestro. La parábola
afirma que el tiempo del reino ha llegado ya, que la siega ultima se avecina, pero no ha sonado aun al hora del juicio, y que el juicio no corresponde
a los discípulos, estos
versículos no son en el fondo una explicación de las parábolas, se trata
mas bien de una
repetición de ella,
cuyas explicaciones
no hacen mas que
acentuar su contenido. Esto lo prueban las palabras finales. Si esos
versículos hubieran
explicado el sentido
total de las parábolas,
sobraría la invitación
a que los oyentes
‘escuchen’, ‘el que
tenga oídos que escuche’. Lo mismo sucede a propósito de la parabola del sembrador. La novedad
principal de estos versículos
respecto a la parábola
parece ser la siguiente: se aclara que la buena semilla no es el reino mismo, sino los ‘hijos del reino’ Todas estas parábolas del evangelista Mateo es necesario ubicarlas
en el contexto escatológico,
es decir del
final de los tiempos, sin embargo se hace también necesaria una actitud de atención para descubrir todo aquello que se contrapone al reino, no todos son capaces de acoger el nuevo mensaje hay incluso algunos que las rechazan, por ello el discípulo muchas veces tiene que convivir con esta realidades adversas y
mantenerse fiel.
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