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= Jueves 29 de Julio, 2010
Santa Marta
Memoria
Dichoso el que espera en el Señor
Antífona de Entrada
Cuando Jesús
llegó a Betania una mujer, llamada
Marta, lo recibió en su
casa.
Oración Colecta
Oremos:
Dios nuestro,
que concediste a santa Marta el privilegio de
hospedar y servir en su casa a tu Hijo, Jesucristo, concédenos, por su intercesión, no cerrar nunca nuestras puertas a los que nos necesitan,
y ser recibidos por ti en tu
casa del cielo.
Por nuestro
Señor Jesucristo...
Amén.
Primera Lectura
Lectura del libro
del
profeta Jeremías (18, 1-6)
Esto es lo que
el Señor me dijo: “Jeremías, ve a la casa del alfarero y ahí
te
haré oír mis
palabras”.
Fui, pues, a la casa del alfarero y lo hallé trabajando en su torno. Cuando
se le estropeaba la vasija
que estaba modelando, volvía a hacer otra con el mismo barro, como mejor
le parecía.
Entonces el Señor me dijo:
“¿Acaso no puedo hacer yo con ustedes, casa de Israel,
lo mismo que hace este
alfarero? Como está el barro en las manos
del alfarero, así ustedes, casa de Israel,
están en mis manos”.
Palabra de Dios.
Te alabamos,
Señor.
Salmo Responsorial
Salmo 145
Dichoso el que espera
en el Señor.
Alaba, alma
mía, al Señor; alabaré al Señor toda mi vida; tocaré y cantaré para mi Dios, mientras yo exista.
Dichoso el que espera
en el Señor.
No pongas
tu confianza en los que mandan
ni en el mortal, que
no puede salvarte; pues cuando mueren, se convierten en polvo y ese mismo día se acaban sus
proyectos.
Dichoso el que espera
en el Señor.
Dichoso aquel
que es auxiliado por el Dios de Jacob
y pone su esperanza en
el Señor, su Dios, que hizo el cielo
y la tierra, el mar y cuanto
el mar encierra.
Dichoso el que espera
en el Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz
del mundo, dice el Señor;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.
Aleluya.
Evangelio
† Lectura
del santo Evangelio
según san Juan (11,
19-27)
Gloria a ti, Señor.
En aquel
tiempo, muchos judíos habían ido
a ver a Marta y a María
para consolarlas por la muerte de su hermano Lázaro. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó
en casa.
Le dijo Marta a Jesús: “Señor, si hubieras estado
aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora estoy
segura de que Dios te concederá cuanto le pidas”.
Jesús le dijo:
“Tu hermano resucitará”.
Marta respondió: “Ya sé que resucitará en la resurrección del último día”.
Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre.
¿Crees
tú esto?” Ella le contestó:
“Sí, Señor.
Creo firmemente que tú eres
el Mesías, el Hijo de
Dios vivo, el que tenía que venir al mundo”.
Palabra del
Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Señor, al proclamar las maravillas que realizaste en santa Marta, te pedimos humildemente que, así como
te fue grato el
homenaje de su amor, también te sean agradables las ofrendas con que te manifestamos
nuestra sumisión.
Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Amén.
Prefacio de los Santos I
La gloria
de los santos.
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo
y necesario.
En verdad es justo darte gracias
y deber nuestro glorificarte, Padre santo. Porque tu gloria
resplandece en cada uno de los santos,
ya que, al coronar sus méritos, coronas
tus propios dones. Con su vida, nos proporcionas ejemplo; ayuda, con su intercesión, y por la comunión con ellos, nos haces
participar de sus bienes, para que, alentados por testigos
tan insignes, lleguemos
victoriosos al fin de la carrera
y alcancemos con ellos
la corona inmortal de la gloria.
Por Cristo
nuestro Señor.
Por eso, con los ángeles y arcángeles, y con
la multitud de los santos, te cantamos un himno de alabanza, diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo…
Antífona de la Comunión
Marta dijo a Jesús: Sí, Señor, yo creo que
tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, que ha venido al mundo.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Que la recepción
del Cuerpo y de la
Sangre de tu Hijo nos ayude, Señor, a
comprender, por intercesión de santa Marta, que muchas cosas nos preocupan
e inquietan, pero una sola es necesaria: amarte y servirte aquí en la tierra.
Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Amén.